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Viernes 24 de Mayo 2019

Culpable o inocente, alguno lo vio

21 Diciembre, 2008

Estocolmo, Suecia | Diciembre 2008 – A los trece días del mes de diciembre de mil novecientos setenta y nueve, comparece ante el señor HANS DANELIUS, subsecretario de Asuntos Legales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Suecia, la ciudadana de nacionalidad argentina NORMA SUSANA BURGOS, de profesión empleada, nacida en la ciudad de Mar del Plata el día 22 de octubre de 1951 que acredita con pasaporte argentino Nº 10.687.670, expedido en Buenos Aires con fecha 11 de enero de 1979 y expone:

Que voluntariamente se presenta a fin de poner en conocimiento de las autoridades suecas la información que posee sobre el caso de Dagmar Ingrid Hagelin.

Que con fecha 26 de enero de 1977, la dicente fue detenida en la calle, en la localidad de Ramos Mejía por personal de la marina.

Que fue de inmediato golpeada y vejada mientras era trasladada a la Escuela de mecánica de la Armada.

Que la noche del día de su detención, la dicente fue llevada a su domicilio, sito en la calle Sargento Cabral 317 de la ciudad de Palomar, Provincia de Buenos Aires, con el fin de que los acompañara en su registro. Que a tal efecto la comisión se trasladó en cuatro automóviles. Que tras esa diligencia es vuelta a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), su lugar de prisión. Que parte del personal de la Marina quedó en su domicilio para detener a quienes llegaran al mismo, según se enteró posteriormente por el propio dicho de sus captores.

Que la declarante conoce el testimonio hecho público por otras tres sobrevivientes, las señoras Ana María Martí, Sara Solarz de Osatinsky y María Alicia Milia Pirles, el día 12 de octubre en Conferencia de Prensa realizada en la Asamblea Nacional Francesa, cuyos términos ratifica y a los cuales se remite para una descripción general de lo vivido en dichas dependencias de la Marina y sobre la responsabilidad y participación de los oficiales intervinientes.

Que la exponente fue dejada con vida, básicamente por ser la viuda de Carlos Caride y en función de los proyectos políticos de la FFAA y en particular de la Marina y de su jefe el Almirante Emilio Massera, tendiente a captar para sus planes a un número de detenidos –casi todos con notoriedad pública- para su ulterior utilización política. En razón de lo expuesto, el trato con la dicente fue paulatinamente mejorando, hasta disponer su libertad y envío a Europa. Que si bien su privación de la libertad entre el 26 de enero de 1977 y el 25 de enero de 1979, nunca fue reconocido oficialmente por la Marina, tiene suficientes pruebas y elementos de juicio sobre la veracidad de sus dichos, entre ellos los pasajes proporcionados por la Escuela de Mecánica de la Armada para viajar a España donde consta que han sido adquiridos por la Armada y hace referencia a la cuenta con que se efectuó el pago, cuya fotocopia acompaña. También adjunta, fotocopias del pasaporte suyo y el de su hija, expedidos por la Policía Federal Argentina con fecha 11 de enero de 1979 y el 22 de enero respectivamente.

Que en relación al caso particular de la ciudadana sueco-argentina, DAGMAR INGRID HAGELIN quiere exponer lo que en concreto sabe. Que la exponente conoció a la misma en el verano de 1975 en las playas de la localidad de Villa Gessell, Provincia de Buenos Aires. Que la conoció a través del abogado Edgardo Waissman, segundo esposo de la madre de Dagmar Ingrid Hagelin y a quien conocía por haber sido uno de los abogados defensores de presos políticos consultados cuando la detención última de Carlos Caride en 1974.

Que la muerte de su hijita María Eva, ocurrida el 29 de diciembre de 1976, hizo que Dagmar Ingrid Hagelin se interesara notoriamente por su estado de ánimo, visitándola en más de una oportunidad en el mes que transcurrió entre aquel trágico hecho y el día de su detención.

Que el día 27 de enero de 1977, es decir, al día siguiente de su detención, encontrándose en el tercer piso de la Escuela de Mecánica de la Armada, encapuchada, con las manos esposadas a las espaldas y con los grilletes en los pies, fue trasladada hasta la habitación que oficiaba de enfermería en el sótano. Que allí le fue levantada la capucha y fue mostrada. Que en la habitación se encontraban entre otros, dos oficiales de la marina cuyos nombres conoció más tarde: Capitán Francis William Whamond y el Teniente de Fragata Alfredo Astiz. Acostada en la camilla se encontraba Dagmar Ingrid Hagelin, mostrando una herida un poco más arriba del arco superciliar izquierdo. Su cuero cabelludo y su pelo tenían aún la sangre pegada que la dicente supone había manado de dicha herida, ya que no le consta que tuviera además de ella alguna otra, tenía un derrame rojizo bajo sus ojos. Dagmar se encontraba en un estado consciente. La declarante supone que el objeto de la entrevista fue comprobar si realmente se conocían y cuál era la reacción de ambas al ser enfrentadas. Que la verdadera sorpresa fue para la dicente que nunca se imaginó que Dagmar Ingrid Hagelin pudiera haber sido detenida.

Que el Teniente de Fragata Alfredo Astíz, que utilizaba los alias de “Cuervo”, “Angel” y “Rubio” y era el oficial de operaciones del G.T 3.3.2, le preguntó a la herida cómo estaba, agregándole que él le había disparado el tiro que le había rozado la frente. También le hizo mención que tanto Dagmar como él eran iguales, por su cabello rubio y el tipo nórdico. A la exponente, se le autorizó a dirigirle la palabra, preguntándole a Dagmar cómo se encontraba. Que si bien no puede reproducir textualmente la respuesta, el sentido de la misma fue: “a pesar de todo me siento bien”, que a juicio de la dicente fue más que una verdad, el deseo de darle ánimo a ella por parte de su joven amiga.

Que ninguna duda le cabe que la persona que vio en la enfermería de la ESMA es Dagmar Ingrid Hagelin por el conocimiento personal existente y por haber hablado en esa oportunidad con ella. Que además, al ser retirada de la enfermería por los oficiales Whamond y Astíz, ambos comentaron que “el error fue porque la suequita se parece a la Berger”, (la Marina poseía información de que la casa de la dicente era visitada por María Antonia Berger) comprendiendo entonces la exponente lo ocurrido. Que en efecto, si bien María Antonia Berger tenía más edad que Dagmar Ingrid Hagelin y era un poco más alta que ésta, ambas tenían el mismo tipo físico.

Que junto a la camilla estaban prendas que pertenecían a Dagmar Ingrid Hagelin: un pantalón, una camisa de varios colores, y unas sandalias de tira de color oscura. Que supo que esa ropa le pertenecía puesto que la última vez que se habían visto con Dagmar, vestía de igual manera. Que la camisa en cuestión, la vio bastante tiempo después en poder de otra detenida, la que había tomado del “pañol”, es decir de la habitación donde se guardaba la ropa de los detenidos trasladados y las incautadas en las casas allanadas y que de tanto en tanto servían a quienes se encontraban detenidos para reemplazar el deterioro de sus vestimentas. Que la dicente logró que la otra prisionera le hiciera entrega de esa camisa y que la tiene actualmente en su poder siendo su propósito entregársela al padre de Dagmar Ingrid Hagelin.

Que dos ó tres días después de la primera entrevista, fue llevada nuevamente por Francis Whamond al sótano a la habitación mencionada de la enfermería y pudo ver por segunda vez a Dagmar Ingrid Hagelin. Esta tenía un vendaje mayor en la cabeza y tenía una de sus manos esposadas a la cama. El derrame debajo de sus ojos tenía un color más violáceo. Evidentemente había sido limpiada y objeto de alguna curación. Se encontraba muy demacrada. Whamond la mostró a la dicente diciéndole a Dagmar: “Ves que la señora está viva y que vos también vas a vivir”, tratando de tranquilizarla, puesto que era evidente que ella estaba protestando por su situación. Que la exponente apenas si pudo saludarla, ya que esta entrevista fue más breve que la anterior.

Que aproximadamente una semana después, supo por otros detenidos que Dagmar Ingrid Hagelin había sido trasladada al tercer piso, encontrándose sola en la habitación contigua al baño utilizado por los detenidos en ese piso, entre ello la dicente. Que en uno de sus traslados al baño, encontrándose con acompañada como custodia por un joven alumno de la Escuela, logró convencerlo que le permitiera verla por un instante desde afuera de la pieza y sin dirigirle la palabra. Levantándose por unos segundos la capucha pudo ver a Dagmar Ingrid Hagelin en la pieza de pié, con un camisón o bata floreado, y sin capucha. Fue esta la última vez que la vio.

Que transcurridos dos ó tres días de aquel hecho, en otro de sus viajes al baño, en un descuido de su carcelero y por debajo de la capucha vio las sandalias de Dagmar Ingrid Hagelin y que la pieza estaba desocupada. Tras preguntar a varios carcelero donde estaba la prisionera de aquella pieza, uno le informó que había sido trasladada unas noches antes en forma individual, sin que le proporcionara más datos.

Que a diferencia de otros casos que solían ser referidos en los diálogos entre los captores y entre estos y sus prisioneros, nunca nadie más hizo mención a la suerte corrida por Dagmar Ingrid Hagelin.

Que la declarante nunca se atrevió a preguntar abiertamente por la misma. Que pese a ello a través de los diálogos con otros prisioneros pudo lograr alguna información más. De los días que la misma pasó en la ESMA, que si bien por las condiciones en que se encontraba la dicente en ese tiempo, sin ver la luz, encapuchada, no puede precisar con exactitud cuántos días fueron, pero que estima alrededor de diez. Que una detenida que estaba siendo interrogada en el despacho del Capitán de Corbeta Francis Whamond, miembro del G.T 3.3.2, alias “Duque”, supo que el médico que era conocido con el apodo de “Menguele”, le había hecho un reconocimiento médico, informándole al citado Whamond que “estaba mejor”.

Otro detenido, le informó haber escuchado el comentario entre dos oficiales que a consecuencia del golpe contra el suelo al ser herida Dagmar, había sufrido una lesión que le producía una disritmia, con paralización de las piernas y descontrol de su orina.

Que un largo tiempo después, sin que pueda precisar la fecha, y ya despojada de su capucha, al ser requerida por el Teniente de Navío Antonio Pernía, vio sobre el escritorio de su despacho, un cable que hacía mención a que el gobierno sueco solicitaba al gobierno argentino, informes sobre Dagmar Ingrid Hagelin. Se trataba de un cable que en uno de sus extremos decía “Ministerio de Relaciones Exteriores” y en el centro en mayúscula el nombre de Dagmar Ingrid Hagelin.

Firma: NORMA SUSANA BURGOS

Expuesto y firmado ante mi el día 13 de diciembre de 1979 en El  Ministerio de Relaciones Exteriores de Suecia.
HANS DANELIUS
Subsecretario de Asuntos Legales.

Fuente: SalaStampaEu
Credito foto: La Prensa
Información de dominio público

Nota de Redacción de ElCanillita
La persona acusada, de la cual trasciende el nombre en la denuncia, es solo una persona a quien se acusa.
De ser imputado, se presume inocente a menos que, ante un tribunal de justicia,se demuestre su culpabilidad más allá de cualquier duda razonable. © 2009 ElCanillita.info – All rights reserved

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